SINTECI y SIDARTE en conjunto han generado durante el año 2007 opinión y debate acerca del proceso de transición a la Televisión Digital Terrestre y sus implicancias.
Es así como durante Enero sostuvimos una Reunión con el ex Ministro Espejo y el Subsecretario Pablo Bello y luego de eso convocamos a la 1era Convención Nacional Audiovisual. Durante Marzo hicimos como sector nuestra primera Declaración Pública que fue entregada a la Presidenta de la República y comenzamos una ronda de Reuniones Especializadas con representantes de las Normas DVB-T en la sede de la Comisión Europea, asistimos al Seminario de DiBEG sobre ISDB-T, en la sede de la Embajada de Japón, y mantuvimos conversaciones con representantes de la norma ATSC, en concreto con el Sr. Cristián Nicolai.
Luego durante Abril Co-organizamos y convocamos a una “Mesa de trabajo Televisión Digital” en conjunto con el Observatorio de Medios Fucatel, instancia en la que pudimos tomar contacto y conocer la opinión de más de sesenta organizaciones sociales y ciudadanas, además de representantes de ambas Cámaras del Poder Legislativo.
En el mes de Mayo participamos del seminario Universidad de Chile “El reto de la Televisión Digital”, asunto que nos permitió tomar contacto y sostener conversaciones con el Presidente CNTV, el Sr. Jorge Navarrete y además intercambiamos experiencias y establecimos lazos de comunicación con el Sr. Juan Andrés Carreño del Consejo Nacional de Televisión de Colombia.
Durante el mismo mes adquirimos el informe de recomendación emanado de la agencia ITU de la Organización de las Naciones Unidas ITU-R BT.2035-1 que establece parámetros mínimos precisos acerca de como se deben realizar las mediciones comparadas de campo y de laboratorio para el estudio serio del comportamiento de las normas de TV DIGITAL en las distintas condiciones geográficas y climáticas.
En el mes de Junio asistimos al II SEMINARIO DE TELECOMUNICACIONES de la Cámara de Diputados donde contactamos y agendamos una ronda de reuniones con Gerentes Técnicos de canales afiliados a Anatel y otros ingenieros chilenos, todos expertos en Telecomunicaciones. Luego de eso fuimos invitados a un Seminario sobre el Sistema Brasileño de Televisión Digital Terrestre presentado por SET de Brasil en la Embajada de Japón.
Dichas instancias nos han permitido acumular como sector el conocimiento necesario para elaborar propuestas supra-sectoriales en torno a los planteamientos realizados por las autoridades de Subtel y MTT expresados en dos consultas ciudadanas publicadas en la Internet; una relativa al proceso de Mediciones de Campo y otra sobre el Régimen de Concesiones de Telecomunicación, ambas de julio del año en curso.
Propuesta para la digitalización de las señales de TV
Proponemos la creación de una nueva sub norma de RTDT funcional en las bandas VHF y UHF con canalización de 6 Mhz. Esta alternativa podría satisfacer las necesidades de todo el mercado de la Comunidad Andina de Naciones.
Sabemos que la creación de una “sub norma” representa un costo adicional en lo económico, pero si hablamos de economía, no se puede desconocer la posición favorable en la que se encontraría nuestro país puesto que comparte parámetros técnicos de Radiodifusión de Televisión Analógica con Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador… quienes podrían interesarse en aplicar esta nueva sub-norma en sus respectivos territorios.
Chile está en condiciones y puede ser el creador de una Sub Norma Andina de Televisión Digital Terrestre para un mercado estimado de recambio de aparatos de televisión de más de 50 millones de receptores fijos, lo que hace viable nuestra propuesta desde el punto de vista de las economías de escala.
Esta tecnología debiera además permitir y resolver el proceso y la implementación la digitalización de la radiodifusión terrenal de la radio y la televisión al mismo tiempo.
Antecedentes Técnicos de la propuesta de Radiodifusión Digital Terrenal
6 Mhz de canalización
Modulación OFDM Segmentada (Transmisión Consecutiva)
Resolución Vertical de 1080 líneas
Relación de Aspecto de la imagen 1.78 : 1
Método de Compresión de Vídeo H.264
Método de Compresión de Audio MPEG-4 AAC
Software Intermedio para Data Broadcasting (Middleware)
SOCIABILIDAD Y TECNOLOGÍA PARA LA DIVERSIDAD
Diversidad en el Espectro
Establecer porcentajes precisos de ancho de banda a licitarse en el presente, a quince años y a treinta años. Todas estas licitaciones debiesen asegurar porcentajes equitativos de utilización del espectro que aseguren la coexistencia de operadores nacionales, regionales, comunales, municipales, comunitarios y otros sin fines de lucro que potencien la diversidad de lenguajes de la nación.
Aparición de verdaderos canales ciudadanos
Corresponde al rol del Estado auto proveerse de los mecanismos necesarios y eficaces para establecer una correcta comunicación con la sociedad civil que lo designa. Calculamos la necesidad de espectro del Estado en 52 MHz de un total disponible absoluto de 360 MHz:
6 MHz para el CAIA y Cine Nacional
6 MHz para MINEDUC
6 MHz para CNCA
6 MHz para el CONGRESO6 MHz para la CONADI6 MHz para SEGEGOB / SEGEPRES6 MHz para MINSAL / ONEMI10 MHz de reserva para futuros CANALES DE RETORNO
Estas frecuencias Estatales no debieran estar afectas a caducidad. Se debe hacer una reserva de ancho de banda para estos canales ya sea que aparezcan ahora o a futuro.
Proponemos que luego de realizado el apagón analógico las bandas VHF mantengan el estatus de bien nacional de uso público y de libre recepción que poseen actualmente y sean congeladas para futuras aplicaciones ciudadanas. Todo en concordancia con las políticas de diversidad cultural que Chile ha suscrito recientemente ante la UNESCO. Es fundamental establecer una reserva de espectro de radiofrecuencia que asegure sostener, fomentar y difundir la identidad patria, la cultura, y la creación artística nacional.
Cobertura
La deficiente cobertura del servicio de radiodifusión de televisión de libre recepción es una de las causas que explican la proliferación de antenas parabólicas y del aumento de la audiencia de TV por Cable. Unos de los objetivos primordiales de la implementación TV Digital Terrestre debe ser mejorar la cobertura.
Libre Recepción
Los servicios de telecomunicaciones de libre recepción son aquellos cuyas transmisiones están destinadas a la recepción libre y directa por el publico en general. En Chile a nivel ciudadano esto se ha instalado como un beneficio adquirido. Nuestro sector promueve que no hay razón técnica plausible que apoye la tesis que debido a la digitalización se hace necesario cobrar por la recepción de las señales.
Se cita a continuación la página 21 del “ESTUDIO RELATIVO A TELEVISIÓN DIGITAL” de la autora Gabriela Paiva Hantke (Diciembre 2003).
1) Las bandas UHF y VHF atribuidas al servicio de radiodifusión televisiva están ordenadas en Decreto 71 de 1989 Aprueba Plan de Radiodifusión Televisiva, en su artículo 18 dispone cuales son las bandas de libre recepción y que no pueden ser codificadas (canal 2 al 13 y
UHF canal 22 al 69.
2) Por lo anterior la banda UHF aludida no es susceptible
de codificación.
Brecha Digital
Middleware: la importancia del “software intermedio” es evidente para las actuales y futuras aplicaciones interactivas, incluyendo tele-educación, tele-medicina y la aparición de nuevos servicios y nuevos negocios así como la transmisión de datos anexos en general. Debemos utilizar el traspaso tecnológico para potenciar el ejercicio pleno de nuestros derechos ciudadanos, pues la comunicación no es un privilegio de las empresas de medios, sino un derecho de los pueblos. El estado tiene la misión de velar por establecer un justo equilibrio entre el rol formativo cultural, comunicacional e identatario de la TV y el negocio de la Radiodifusión.
Alta Definición
Es un error el pensar la Alta Definición como un lujo al que pueden acceder sólo los que puedan pagar por él, tal argumentación viene a exacerbar la brecha social que existe en nuestra sociedad. No podemos desconocer que la evolución de la tecnología HDTV es parte del desarrollo de las fuerzas productivas y por tal no es posible de contener. El Estado debe encontrar los mecanismos de integración de los diferentes sectores de la sociedad en pos del usufructúo común y socializante de los avances de la tecnología.
“Comisión Técnica de Televisión Digital Terrestre de Libre Recepción”.
Creemos firmemente en la necesidad de crear una “Comisión Técnica de Televisión Digital Terrestre de Libre Recepción”, de carácter representativo, conformada por las organizaciones aquí propuestas, que elabore una proposición definitiva para la definición de la norma técnica de RTDT y la implementación de la TV Digital en Chile.
Consejo del Arte y la Industria Audiovisual
Plataforma Audiovisual
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
Ministerio de Educación
Corporación de Fomento a la Producción
Ministerio de Relaciones Exteriores
Unidad de Telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas
Subsecretaría de Telecomunicaciones
Consejo Nacional de Televisión
Universidades
Representantes de Radiodifusoras de Radios Comunitarias
Personas destacadas de las Ciencias, Artes y Letras
Representantes de Organizaciones Civiles de Discapacitados
Colegio de Ingenieros
Juristas
Broadcasters
ANATEL
REGIONALES
COMUNITARIOS.
6.4.07
Europeizarse o Americanizarse, esa es la cuestión.
Europeizarse o Americanizarse
Según consta en todos los análisis que han aparecido en diversos medios de comunicación, “Europeizarse” o “Americanizarse” son las dos únicas tendencias que se avizoran ante el advenimiento de la Televisión Digital Terrestre y la inminente elección de la norma que regirá el traspaso tecnológico que vivirá la nación y el mundo entero durante los próximos doce años.
Lástima, porque la norma Japonesa, a pesar de ser mediaticamente un misterio, (Los Japoneses exacerban esta situación al reservarse información importante acerca de los códigos), es sin duda la más democrática al potenciar los canales de retorno de la información y al permitir la emisión de una señal gratuita de Televisión Digital Terrestre (TVD T) a todos los teléfonos celulares. Es decir permite la aparición de un canal Ciudadano de Comunicación Política, Social, Cultural y Artística, de alto impacto, inmediato y permanente, de elevado nivel tecnológico y muy acorde a la idiosincrasia ciudadana, no olvidemos que en nuestro país habemos más teléfonos móviles que personas. Es verdad que la norma Europea permite lo mismo, pero hay que pagar, es más para un resumen de goles o finales de telenovelas, no para comunicar. La adopción de la norma Japonesa significaría romper con la brecha digital a diez años máximo, pues además algunos estudios que he podido leer indican que muta en sentido de incentivar la inclusión de algunas herramientas de la internet, como la intercomunicación entre los telespectadores. Eso la convierte sin duda en la norma más futurista de todas y como requiere de equipos demasiado caros para la realidad de la Nación está descartada de plano por todos los estudios, lástima. Ojalá dentro de este mes de “statu quo” que nos dió la llegada del nuevo Ministro a Transportes y Telecomunicaciones llegaran los Japoneses y nos ofrecieran lo mismo que a los Brasileños. Dinero en tecnología, capacitaciones, generación de chips propios y vaya a saber uno que otra cosa más.
El problema se nos presenta al tener que escoger entre las restantes, hay que escoger la menos mala, y como vivimos en el tercer mundo tenemos que pensar en la más barata también, es la realidad. Y luego podemos ponernos a pensar sobre cómo queremos que sea nuestra nueva televisión de la era digital, una verdadera lástima. Otra cosa más que no podemos hacer es esperar a los Chinos que están incursionando en una norma propia. Tenemos que ponernos de acuerdo este año, ya se avizoran las elecciones y las cosas se ponen más lentas, todos lo sabemos.
La verdad es que estamos expectantes ante proceder del Gobierno que hasta el momento ha sido de extrema cautela, según entiendo se han prorrogado los plazos estipulados pues están traspasando a las nuevas autoridades el conocimiento acumulado por la Subsecretaria, que se sumaría al conocimiento del nuevo Ministro quien no es para nada un advenedizo en materias de la televisión. La Subsecretaria lleva mucho tiempo estudiando las normas y cómo se comportan en Chile; desde hace varias semanas a la fecha de hoy viernes 6 de abril del 2007 que se emiten señales en las tres normas y éstas se han podido captar según entiendo hasta puente alto. Todos estos estudios se realizan a petición del Sub Secretario de Telecomunicaciones Pablo Bello, quien además generó durante los últimos meses del año 2006 algunas instancias de conversación sobre la TVD a la que asistieron todos los que tenían voz hasta ese momento, es decir ANATEL, FUCATEL y CANALES REGIONALES.
Estamos Ad Portas de la elección, puede ser a lo más en un mes, puede que sea antes. La elección de la norma que regirá nuestra transición del país análogo que somos al país digital que queremos ser sólo va a delinear el camino, pero no es el fin, la meta en sí misma; quiero decir que sea cual sea la norma que adoptemos es sólo el comienzo del camino, ese camino demora en recorrerse al menos doce años y depende de muchos otros factores más importantes quizá, algunos que ni siquiera logramos vislumbrar aún, si en definitiva el cambio tecnológico va a hacernos bien o va a hacernos mal como Nación, o dicho de otro modo, si la Nación va a lograr tomar esta transmutación y convertirla en una situación positiva, pues nos están dando la posibilidad única de mejorar substantivamente los errores éticos y estéticos en los que la televisión de la actualidad generalmente incurre. En definitiva no depende de cómo hagamos las cosas ahora, depende de cómo lo hagamos durante los próximos diez años el cómo va a ser la televisión en el futuro en Chile. Tratando de ser lo más claro posible voy a usar una alegoría muy simple, ellos nos van a vender los teléfonos para que nosotros conversemos entre nosotros lo que nosotros queramos conversar. FAVOR TÉNGASE EN CUENTA QUE ELLOS SÓLO NOS VENDEN LA TECNOLOGÍA NOSOTROS UTILIZAMOS NUESTRO ESPACIO RADIOELELECTRICO DE LA MANERA QUE MEJOR NOS PLAZCA.
Entonces vengo a refutar mi tesis inicial, ni Europeizarse, ni Americanizarse, CHILENIZARSE y PROMOVER todas las regulaciones necesarias para que nuestra diversidad se vea representada en nuestra televisión, estipular obligatoriedad de multiplexar las emisiones de televisión.
Si, mediante las atribuciones que la nueva ley otorgue delinear claramente los “modelos de negocio” de los operadores nuevos y de los antiguos, dictaminando y definiendo claramente la especificidad de contenidos en cuotas mínimas obligatorias a emitir de mensajes de carácter cultural, político, educacional, artístico y recreacional, y otorgar rango de obligaciones contractuales sobre las cuotas de tales contenidos para la emisión de las señales en el ancho de banda asignado.
Y si me permiten voy a citar a TV TABÚ la carta, documento comunitario del año 1999,
Queremos una televisión que contribuya al perfeccionamiento de la democracia, a la educación y formación, ética y estética de nuestros niños, hombres y mujeres, y en donde todo tenga un lugar, pero con un espectador activo, informado y con discernimiento. Objetivo que sólo se cumple con voluntad política y educación mediática, vale decir, con reiteración programada de la diversidad de temas, lenguajes y formatos, en la programación, y en donde las variedades no consigan reemplazar ala pluralidad.
Queremos que la televisión comunitaria florezca a lo largo de nuestro país, dando cabida a las manifestaciones y a las culturas locales en el sistema de televisión, constituyendo una red alternativa de producción, que manifieste a la sociedad toda.
Según consta en todos los análisis que han aparecido en diversos medios de comunicación, “Europeizarse” o “Americanizarse” son las dos únicas tendencias que se avizoran ante el advenimiento de la Televisión Digital Terrestre y la inminente elección de la norma que regirá el traspaso tecnológico que vivirá la nación y el mundo entero durante los próximos doce años.
Lástima, porque la norma Japonesa, a pesar de ser mediaticamente un misterio, (Los Japoneses exacerban esta situación al reservarse información importante acerca de los códigos), es sin duda la más democrática al potenciar los canales de retorno de la información y al permitir la emisión de una señal gratuita de Televisión Digital Terrestre (TVD T) a todos los teléfonos celulares. Es decir permite la aparición de un canal Ciudadano de Comunicación Política, Social, Cultural y Artística, de alto impacto, inmediato y permanente, de elevado nivel tecnológico y muy acorde a la idiosincrasia ciudadana, no olvidemos que en nuestro país habemos más teléfonos móviles que personas. Es verdad que la norma Europea permite lo mismo, pero hay que pagar, es más para un resumen de goles o finales de telenovelas, no para comunicar. La adopción de la norma Japonesa significaría romper con la brecha digital a diez años máximo, pues además algunos estudios que he podido leer indican que muta en sentido de incentivar la inclusión de algunas herramientas de la internet, como la intercomunicación entre los telespectadores. Eso la convierte sin duda en la norma más futurista de todas y como requiere de equipos demasiado caros para la realidad de la Nación está descartada de plano por todos los estudios, lástima. Ojalá dentro de este mes de “statu quo” que nos dió la llegada del nuevo Ministro a Transportes y Telecomunicaciones llegaran los Japoneses y nos ofrecieran lo mismo que a los Brasileños. Dinero en tecnología, capacitaciones, generación de chips propios y vaya a saber uno que otra cosa más.
El problema se nos presenta al tener que escoger entre las restantes, hay que escoger la menos mala, y como vivimos en el tercer mundo tenemos que pensar en la más barata también, es la realidad. Y luego podemos ponernos a pensar sobre cómo queremos que sea nuestra nueva televisión de la era digital, una verdadera lástima. Otra cosa más que no podemos hacer es esperar a los Chinos que están incursionando en una norma propia. Tenemos que ponernos de acuerdo este año, ya se avizoran las elecciones y las cosas se ponen más lentas, todos lo sabemos.
La verdad es que estamos expectantes ante proceder del Gobierno que hasta el momento ha sido de extrema cautela, según entiendo se han prorrogado los plazos estipulados pues están traspasando a las nuevas autoridades el conocimiento acumulado por la Subsecretaria, que se sumaría al conocimiento del nuevo Ministro quien no es para nada un advenedizo en materias de la televisión. La Subsecretaria lleva mucho tiempo estudiando las normas y cómo se comportan en Chile; desde hace varias semanas a la fecha de hoy viernes 6 de abril del 2007 que se emiten señales en las tres normas y éstas se han podido captar según entiendo hasta puente alto. Todos estos estudios se realizan a petición del Sub Secretario de Telecomunicaciones Pablo Bello, quien además generó durante los últimos meses del año 2006 algunas instancias de conversación sobre la TVD a la que asistieron todos los que tenían voz hasta ese momento, es decir ANATEL, FUCATEL y CANALES REGIONALES.
Estamos Ad Portas de la elección, puede ser a lo más en un mes, puede que sea antes. La elección de la norma que regirá nuestra transición del país análogo que somos al país digital que queremos ser sólo va a delinear el camino, pero no es el fin, la meta en sí misma; quiero decir que sea cual sea la norma que adoptemos es sólo el comienzo del camino, ese camino demora en recorrerse al menos doce años y depende de muchos otros factores más importantes quizá, algunos que ni siquiera logramos vislumbrar aún, si en definitiva el cambio tecnológico va a hacernos bien o va a hacernos mal como Nación, o dicho de otro modo, si la Nación va a lograr tomar esta transmutación y convertirla en una situación positiva, pues nos están dando la posibilidad única de mejorar substantivamente los errores éticos y estéticos en los que la televisión de la actualidad generalmente incurre. En definitiva no depende de cómo hagamos las cosas ahora, depende de cómo lo hagamos durante los próximos diez años el cómo va a ser la televisión en el futuro en Chile. Tratando de ser lo más claro posible voy a usar una alegoría muy simple, ellos nos van a vender los teléfonos para que nosotros conversemos entre nosotros lo que nosotros queramos conversar. FAVOR TÉNGASE EN CUENTA QUE ELLOS SÓLO NOS VENDEN LA TECNOLOGÍA NOSOTROS UTILIZAMOS NUESTRO ESPACIO RADIOELELECTRICO DE LA MANERA QUE MEJOR NOS PLAZCA.
Entonces vengo a refutar mi tesis inicial, ni Europeizarse, ni Americanizarse, CHILENIZARSE y PROMOVER todas las regulaciones necesarias para que nuestra diversidad se vea representada en nuestra televisión, estipular obligatoriedad de multiplexar las emisiones de televisión.
Si, mediante las atribuciones que la nueva ley otorgue delinear claramente los “modelos de negocio” de los operadores nuevos y de los antiguos, dictaminando y definiendo claramente la especificidad de contenidos en cuotas mínimas obligatorias a emitir de mensajes de carácter cultural, político, educacional, artístico y recreacional, y otorgar rango de obligaciones contractuales sobre las cuotas de tales contenidos para la emisión de las señales en el ancho de banda asignado.
Y si me permiten voy a citar a TV TABÚ la carta, documento comunitario del año 1999,
Queremos una televisión que contribuya al perfeccionamiento de la democracia, a la educación y formación, ética y estética de nuestros niños, hombres y mujeres, y en donde todo tenga un lugar, pero con un espectador activo, informado y con discernimiento. Objetivo que sólo se cumple con voluntad política y educación mediática, vale decir, con reiteración programada de la diversidad de temas, lenguajes y formatos, en la programación, y en donde las variedades no consigan reemplazar ala pluralidad.
Queremos que la televisión comunitaria florezca a lo largo de nuestro país, dando cabida a las manifestaciones y a las culturas locales en el sistema de televisión, constituyendo una red alternativa de producción, que manifieste a la sociedad toda.
27.3.07
COMUNICADO DE PRENSA
PLATAFORMA AUDIOVISUAL DE CHILE
Viernes 23 marzo 2007
El advenimiento de la TDT en Chile ha re-abierto el debate en torno a la norma y ha generado la oportunidad histórica de reformular el sistema de concesiones de radio-teledifusión pública. Plataforma Audiovisual de Chile, coordinadora de gremios, sindicatos y organizaciones sin fines de lucro, vinculadas a la industria audiovisual nacional, considera fundamental aportar su visión sobre esta materia como contribución a las decisiones que en el corto plazo se tomarán en base a políticas públicas relativas a la TV.
En congruencia con nuestra participación en la Coalición Chilena para la Diversidad Cultural, nuestro sector apuesta por incrementar la diversidad de contenidos audiovisuales y la transmisión de éstos, porque consideramos que el acceso a la diversidad es un derecho constitucional de los chilenos. Es lo que los ciudadanos verdaderamente anhelan.
Hacemos eco de la disconformidad general de la audiencia chilena con los contenidos de TV abierta con que hoy contamos, expresada en estudios del CNTV, y cuyo síntoma actual es la proliferación de ventanas privadas de transmisión audiovisual como la TV IP y la TV satelital.
La incapacidad de la TV abierta por dar cuenta de la realidad de las regiones de Chile es otro punto que requiere de una consideración cuidadosa a la hora de reformular el sistema de concesiones. La llegada de la TDT exigirá la participación del Congreso para modificar cuerpos legales, momento en que los parlamentarios harán valer su representación geográfica y exigir que la realidad de cada localidad tenga una representación adecuada en la imagen audiovisual transmitida digitalmente.
La enorme influencia que ejerce la TV en la configuración de modelos de conducta y en cambios culturales trascendentes en la población, hacen necesario que este cambio sea enfrentado con altura de miras y considerando otros aspectos además de los netamente formales como la “calidad de la imagen”. No creemos en un modelo de televisión que plantea la televisión de alta definición (HDTV) como el único objetivo a alcanzar. Facilitar y asegurar la diversidad del contenido audiovisual y ponerlo al alcance de todos los chilenos es un objetivo anterior y mucho más importante desde el punto de vista público. La HDTV debe sin duda ser considerada como uno de los objetivos, pero no el único.
Recalcamos además que no toda la producción audiovisual del país tiene hoy la chance de llegar a la pantalla, debido a la predominancia de consideraciones netamente comerciales que han llevado a olvidar que el espectro de frecuencia para transmisión de TV es de propiedad pública y está afecto por tanto a políticas públicas (a diferencia del Protocolo Internet o el satélite, redes privadas).
Éstas razones nos hacen considerar que, cualquiera sea la norma elegida, ésta debe facilitar el ingreso de un mayor número de operadores de TV al sistema de concesiones. En este sentido, valoramos positivamente los estudios técnicos que está llevando adelante la Subtel y que llevarán a tomar la mejor decisión en esta materia.
En la línea del Gobierno de Chile de incentivar procesos de innovación y desarrollo tecnológico, consideramos oportuno además sugerir que se opte por una norma de código abierto, que estimule la innovación tecnológica desde Chile en el ámbito de la radio-teledifusión, libre de royalties y gravámenes.
Plataforma Audiovisual respalda lo hasta aquí hecho por el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet en materia de TDT, y solicita formalmente ser invitada a contribuir en el Plan de Acción a 10 años propuesto por la Subtel, participando activamente en las instancias futuras que se avizoran tales como:
1. La modificación de la ley orgánica constitucional del Consejo Nacional de TV, que, entre otras cosas, faculte a un operador a contar con más de una concesión, y la elaboración, en conjunto con todos los actores de la industria audiovisual, de un amplio consenso que será necesario en el Congreso para aprobar dicha modificación.
2. La apertura del radio espectro a nuevos operadores de TV, algunos con y otros sin fin de lucro, algunos nacionales y otros regionales, con el objetivo de asegurar una mayor cantidad de ventanas para la exhibición de contenidos audiovisuales diversos.
3. El fortalecimiento de PYMES audiovisuales vinculadas a la producción y transmisión de contenidos audiovisuales diversos, a través de un incremento del fomento estatal para el levantamiento de nuevas antenas de transmisión de TDT y para la producción de nuevos contenidos audiovisuales.
4. La aceleración del “apagón analógico” a través de un plan de adquisición de convertidores a bajo costo, que permita que los nuevos y los antiguos operadores compitan de igual a igual en el mercado de televisión doméstica.
5. La exploración de cooperación internacional para la protección y promoción de la diversidad de contenidos audiovisuales. De particular interés será la participación de Chile en el proceso de implementación de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales en el seno de la UNESCO, recientemente aprobada por el Congreso chileno.
6. La formalización de una alianza estratégica entre la industria del cine y televisión, como un complemento a las políticas planteadas para el desarrollo de la producción cinematográfica nacional, experiencia realizada con éxito en distintos países bajo criterios culturales y comerciales.
Firman esta declaración;
Tehani Staiger, presidenta, APCT Asociación de Productores de Cine y TV, a.g.
Viviana Erpel, presidenta, ADOC Asociación de Documentalistas de Chile, a.g.
Margarita Marchi, presidenta, SINTECI Sindicato de Técnicos Cinematográficos.
Francisco Reyes, presidente, SIDARTE Sindicato de Actores de Chile.
Martín Rodríguez, presidente, ADG-Chile Asociación de Directores y Guionistas.
Marcelo Gaete, presidente, ACORCH Asociación Gremial del Cortometraje Chileno.
Abdullah Ommidvar, presidente, Fundación Chilena de las Imágenes en Movimiento
Todos ellos pertenecientes a Federación Gremial Plataforma Audiovisual de Chile
Viernes 23 marzo 2007
El advenimiento de la TDT en Chile ha re-abierto el debate en torno a la norma y ha generado la oportunidad histórica de reformular el sistema de concesiones de radio-teledifusión pública. Plataforma Audiovisual de Chile, coordinadora de gremios, sindicatos y organizaciones sin fines de lucro, vinculadas a la industria audiovisual nacional, considera fundamental aportar su visión sobre esta materia como contribución a las decisiones que en el corto plazo se tomarán en base a políticas públicas relativas a la TV.
En congruencia con nuestra participación en la Coalición Chilena para la Diversidad Cultural, nuestro sector apuesta por incrementar la diversidad de contenidos audiovisuales y la transmisión de éstos, porque consideramos que el acceso a la diversidad es un derecho constitucional de los chilenos. Es lo que los ciudadanos verdaderamente anhelan.
Hacemos eco de la disconformidad general de la audiencia chilena con los contenidos de TV abierta con que hoy contamos, expresada en estudios del CNTV, y cuyo síntoma actual es la proliferación de ventanas privadas de transmisión audiovisual como la TV IP y la TV satelital.
La incapacidad de la TV abierta por dar cuenta de la realidad de las regiones de Chile es otro punto que requiere de una consideración cuidadosa a la hora de reformular el sistema de concesiones. La llegada de la TDT exigirá la participación del Congreso para modificar cuerpos legales, momento en que los parlamentarios harán valer su representación geográfica y exigir que la realidad de cada localidad tenga una representación adecuada en la imagen audiovisual transmitida digitalmente.
La enorme influencia que ejerce la TV en la configuración de modelos de conducta y en cambios culturales trascendentes en la población, hacen necesario que este cambio sea enfrentado con altura de miras y considerando otros aspectos además de los netamente formales como la “calidad de la imagen”. No creemos en un modelo de televisión que plantea la televisión de alta definición (HDTV) como el único objetivo a alcanzar. Facilitar y asegurar la diversidad del contenido audiovisual y ponerlo al alcance de todos los chilenos es un objetivo anterior y mucho más importante desde el punto de vista público. La HDTV debe sin duda ser considerada como uno de los objetivos, pero no el único.
Recalcamos además que no toda la producción audiovisual del país tiene hoy la chance de llegar a la pantalla, debido a la predominancia de consideraciones netamente comerciales que han llevado a olvidar que el espectro de frecuencia para transmisión de TV es de propiedad pública y está afecto por tanto a políticas públicas (a diferencia del Protocolo Internet o el satélite, redes privadas).
Éstas razones nos hacen considerar que, cualquiera sea la norma elegida, ésta debe facilitar el ingreso de un mayor número de operadores de TV al sistema de concesiones. En este sentido, valoramos positivamente los estudios técnicos que está llevando adelante la Subtel y que llevarán a tomar la mejor decisión en esta materia.
En la línea del Gobierno de Chile de incentivar procesos de innovación y desarrollo tecnológico, consideramos oportuno además sugerir que se opte por una norma de código abierto, que estimule la innovación tecnológica desde Chile en el ámbito de la radio-teledifusión, libre de royalties y gravámenes.
Plataforma Audiovisual respalda lo hasta aquí hecho por el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet en materia de TDT, y solicita formalmente ser invitada a contribuir en el Plan de Acción a 10 años propuesto por la Subtel, participando activamente en las instancias futuras que se avizoran tales como:
1. La modificación de la ley orgánica constitucional del Consejo Nacional de TV, que, entre otras cosas, faculte a un operador a contar con más de una concesión, y la elaboración, en conjunto con todos los actores de la industria audiovisual, de un amplio consenso que será necesario en el Congreso para aprobar dicha modificación.
2. La apertura del radio espectro a nuevos operadores de TV, algunos con y otros sin fin de lucro, algunos nacionales y otros regionales, con el objetivo de asegurar una mayor cantidad de ventanas para la exhibición de contenidos audiovisuales diversos.
3. El fortalecimiento de PYMES audiovisuales vinculadas a la producción y transmisión de contenidos audiovisuales diversos, a través de un incremento del fomento estatal para el levantamiento de nuevas antenas de transmisión de TDT y para la producción de nuevos contenidos audiovisuales.
4. La aceleración del “apagón analógico” a través de un plan de adquisición de convertidores a bajo costo, que permita que los nuevos y los antiguos operadores compitan de igual a igual en el mercado de televisión doméstica.
5. La exploración de cooperación internacional para la protección y promoción de la diversidad de contenidos audiovisuales. De particular interés será la participación de Chile en el proceso de implementación de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales en el seno de la UNESCO, recientemente aprobada por el Congreso chileno.
6. La formalización de una alianza estratégica entre la industria del cine y televisión, como un complemento a las políticas planteadas para el desarrollo de la producción cinematográfica nacional, experiencia realizada con éxito en distintos países bajo criterios culturales y comerciales.
Firman esta declaración;
Tehani Staiger, presidenta, APCT Asociación de Productores de Cine y TV, a.g.
Viviana Erpel, presidenta, ADOC Asociación de Documentalistas de Chile, a.g.
Margarita Marchi, presidenta, SINTECI Sindicato de Técnicos Cinematográficos.
Francisco Reyes, presidente, SIDARTE Sindicato de Actores de Chile.
Martín Rodríguez, presidente, ADG-Chile Asociación de Directores y Guionistas.
Marcelo Gaete, presidente, ACORCH Asociación Gremial del Cortometraje Chileno.
Abdullah Ommidvar, presidente, Fundación Chilena de las Imágenes en Movimiento
Todos ellos pertenecientes a Federación Gremial Plataforma Audiovisual de Chile
T V TABÚ..... LA CARTA
T V TABÚ.....La Carta
LA TELEVISIÓN QUE TENEMOS.
Los Actores, directores, productores, guionistas y periodistas, y todos aquellos que colaboramos o trabajamos en nuestra televisión, advertimos el poder que ésta posee, como formadora de opinión, constructora de imagen, metáfora y representación de la realidad de nuestro país.
Conforma opinión no sólo con lo que muestra, sino con cómo lo muestra, y en la televisión que tenemos, ambos, el cómo y el qué, resultan particularmente estandarizados y uniformes, consiguiendo con la apariencia del consenso, huir de la pluralidad.
En circunstancias que la pluralidad, que define al ser humano en tanto que cada uno de nosotros es único e irrepetible, no necesita del consenso: “una manzana seguirá siendo manzana más allá de los acuerdos que tome con la sandía”.
Construye imagen, ya que como medio de comunicación audiovisual, representa la realidad con opinión, habiendo instalado en Chile una falsa imagen de país conservador, funcional, principalmente, a la publicidad de los grandes avisadores. Jerarquizando algunas imágenes por sobre otras, haciendo aparecer y desaparecer personas, grupos humanos, temáticas, pensamiento, modalidades de expresión, a su entera discreción, soslayando así el pluralismo y el conflicto propio de cualquier sociedad. transformando a la juventud en material de crónica roja, y a los pobres, en personajes de comedia, o haciendo desaparecer por décadas, por ejemplo a los pueblos indígenas, e ignorando documentales y películas de renombre internacional, que bajo el argumento de un consenso, políticamente correcto y de una supuesta incomprensión de un espectador – previamente domesticado por largos años a una forma de ver televisión -, no son exhibidos, programando en su lugar, performances de sangre o banalidad, en un singular show de variedades.
“Como si el analfabetismo fuera razón suficiente para eliminar la literatura”.
Variedades que simulan pluralidad, como una gran programación de avisos publicitarios, interrumpidos ocasionalmente por programas orientados a reforzar la imagen de marca de los grandes avisadores, que aparentemente gustan a todo el público sin incomodar a nadie.
Pero que en realidad son consecuencia de que nuestra televisión es presa de un mercado publicitario altamente concentrado donde 80 empresas concentran más del 75% del avisaje, lo que nos indica precisamente, que nuestra televisión exhibe programación, principalmente del gusto de los avisadores más que del de la ciudadanía.
Tenemos una televisión con personajes, temas y formatos que se repiten insistentemente en todos los canales, dando la impresión de representar la totalidad de cosmovisiones y de habitantes de nuestro país.
Una televisión de tal envergadura, que habiendo hoy en día reemplazado a la ventana que da a la calle, más parece una metáfora de sí misma que de la realidad que dice representar.
“Una televisión programada para distraer, más que para llamar la atención”.
Pero, desafortunadamente para ella, también obsoleta y provinciana, que no da cuenta de la modernidad, de la globalización, de la imaginación ni de la innovación.
Porque las nuevas formas de televisión pagada, la próxima digitalización de sus señales, la estabilización de la inversión publicitaria, la creciente alfabetización medial de los espectadores, así como los cambios mundiales en el sector de las comunicaciones, hacen urgente e inevitable, una reforma sustantiva en nuestra televisión, toda vez que hoy día, su implementación técnica, su calidad de imagen, su creciente capacidad de producción, y su exhibición mundial vía señales internacionales, no guarda la debida proporción con un lenguaje y un contenido audiovisual propio y original, que nos proporcione ventajas comparativas en el mercado internacional.
LA TELEVISIÓN QUE QUEREMOS
Queremos una televisión que contribuya al perfeccionamiento de la democracia, a la educación y formación, ética y estética de nuestros niños, hombres y mujeres, y en donde todo tenga un lugar, pero con un espectador activo, informado y con discernimiento. Objetivo que sólo se cumple con voluntad política y educación mediática, vale decir, con reiteración programada de la diversidad de temas, lenguajes y formatos, en la programación, y en donde las variedades no consigan reemplazar ala pluralidad.
Una televisión donde las líneas editoriales, que entendemos inherentes al medio, toda vez que cada imagen es un punto de vista, sean públicas, fiscalizables y con efecto contractual recíproco, que cuando éstas no se cumplan, exista una instancia legal donde las partes puedan acudir.
Una televisión con cuentas claras y transparentes, donde exista igualdad de oportunidades al momento de competir por el avisaje publicitario.
Una televisión abierta a la innovación programática, donde se incluya el concepto de lo “culturalmente rentable”, con una visión económica, social y cultural, en mediano y largo plazo.
Una televisión moderna, que no se parapete tras una política de conveniencia, miope y provinciana, abriéndose al mundo y ala sociedad civil.
Queremos que el Estado regule nuestra televisión sólo en sus aspectos técnicos y económicos, a efectos de evitar la concentración de la propiedad en los medios de comunicación, asegurando así el pluralismo informativo, peor que no censure su programación, dejando esta función fiscalizadora a la sociedad civil.
Queremos un Consejo Nacional de Televisión fuerte y plural, no consensual sino plural, cuya composición incluya profesionales y artistas de la comunicación, y por sobre todo, con carácter de organismo de fomento.
Con fondos concursables importantes para la producción independiente, que pueda nutrir a costos razonables, nuestra televisión, con la diversidad que ésta tanto necesita.
Queremos que la televisión comunitaria florezca a lo largo de nuestro país, dando cabida alas manifestaciones y alas culturas locales en el sistema de televisión, constituyendo una red alternativa de producción, que manifieste a la sociedad toda.
Una televisión que incluya en lugar de excluir, incorporando los deseos y la emociones profundas de nuestra gente.
Emociones, y no el simulacro publicitario de ellas mediante la manipulación de las sensaciones, que por sí solas son estériles, como un efecto sin causa. Pues por mucho que éstas estremezcan por un instante, no conducen a la reflexión, ni a la movilización del pensamiento, sino más bien a que éste último no fecunde y finalmente se detenga.
Una televisión que dé cuenta del mercado, interpretando la multiplicidad de intereses del público, como es el caso de la música popular, donde tanto se comercializa un Luis Miguel, como Los Tres, Sol y Lluvia o Illapu.
Queremos una televisión pública y privada, que reconozca a su público como mucho mas que simples consumidores, como personas con intereses, motivaciones, sueños y aspiraciones, En suma una televisión que nos reconozca como ciudadanos.
También queremos una televisión que siendo un bien de todos, ya que la concesión de las señales de televisión las otorga el estado de Chile, - dentro de sus particulares características – cumpla un rol nacional, como las playas o las 200 millas marítimas.
Pero por sobre todo, queremos un medio de comunicación sobre el cual se abra debate. Un de bate nacional acerca de nuestra televisión y acerca de las consecuencias políticas, sociales y culturales que con el tiempo puede detonar la industria cultural que estamos instalando.
NUESTRAS PROPUESTAS CONCRETAS
Proponemos cambiar los actuales enfoques de nuestra programación. Postulamos una programación concebida como un metadiscurso que otorga sentido a una multiplicidad de imágenes, formatos, géneros, soportes, discurso y lenguaje audiovisuales.
Proponemos reformar el Consejo Nacional de Televisión. Postulamos un Consejo Nacional de Televisión fuerte y pluralista, integrado por profesionales y artistas de la comunicación, que se oriente preferentemente a fomentar la televisión y la industria audiovisual chilena.
Proponemos aumentar en un 500% el actual Fondo de Programas Culturales. Como instrumento que permita la alianza estratégica entre las empresas de televisión y la producción audiovisual independiente. Con ello lograremos nutrir nuestra televisión con la diversidad creativa indispensable y a costos razonables.
Proponemos revisar el sistema de concesiones a los canales de televisión abierta. En el marco de la re asignación técnica del espacio radioeléctrico postulamos exigir a los concesionarios una programación pluralista, libre y abierta a la producción audiovisual local.
Proponemos eliminar todas las normas que censuran los programas en la Ley de Televisión y sus respectivos reglamentos. Postulamos deja en mano del criterio de los padres y de las familias, los programas a ser vistos por los niños, exigiendo el “CHIP V” n los aparatos de televisión, permitiendo así el “control parental” y evitando que sea el Estado el que defina el qué pueden o no ver los chilenos.
Proponemos abrir un debate público y ciudadano obre la televisión que Chile requiere y desea. Un debate acerca de nuestra televisión y sobre las consecuencias políticas, sociales y culturales que en el tiempo puede tener la más importante industria cultural contemporánea.
LA TELEVISIÓN QUE TENEMOS.
Los Actores, directores, productores, guionistas y periodistas, y todos aquellos que colaboramos o trabajamos en nuestra televisión, advertimos el poder que ésta posee, como formadora de opinión, constructora de imagen, metáfora y representación de la realidad de nuestro país.
Conforma opinión no sólo con lo que muestra, sino con cómo lo muestra, y en la televisión que tenemos, ambos, el cómo y el qué, resultan particularmente estandarizados y uniformes, consiguiendo con la apariencia del consenso, huir de la pluralidad.
En circunstancias que la pluralidad, que define al ser humano en tanto que cada uno de nosotros es único e irrepetible, no necesita del consenso: “una manzana seguirá siendo manzana más allá de los acuerdos que tome con la sandía”.
Construye imagen, ya que como medio de comunicación audiovisual, representa la realidad con opinión, habiendo instalado en Chile una falsa imagen de país conservador, funcional, principalmente, a la publicidad de los grandes avisadores. Jerarquizando algunas imágenes por sobre otras, haciendo aparecer y desaparecer personas, grupos humanos, temáticas, pensamiento, modalidades de expresión, a su entera discreción, soslayando así el pluralismo y el conflicto propio de cualquier sociedad. transformando a la juventud en material de crónica roja, y a los pobres, en personajes de comedia, o haciendo desaparecer por décadas, por ejemplo a los pueblos indígenas, e ignorando documentales y películas de renombre internacional, que bajo el argumento de un consenso, políticamente correcto y de una supuesta incomprensión de un espectador – previamente domesticado por largos años a una forma de ver televisión -, no son exhibidos, programando en su lugar, performances de sangre o banalidad, en un singular show de variedades.
“Como si el analfabetismo fuera razón suficiente para eliminar la literatura”.
Variedades que simulan pluralidad, como una gran programación de avisos publicitarios, interrumpidos ocasionalmente por programas orientados a reforzar la imagen de marca de los grandes avisadores, que aparentemente gustan a todo el público sin incomodar a nadie.
Pero que en realidad son consecuencia de que nuestra televisión es presa de un mercado publicitario altamente concentrado donde 80 empresas concentran más del 75% del avisaje, lo que nos indica precisamente, que nuestra televisión exhibe programación, principalmente del gusto de los avisadores más que del de la ciudadanía.
Tenemos una televisión con personajes, temas y formatos que se repiten insistentemente en todos los canales, dando la impresión de representar la totalidad de cosmovisiones y de habitantes de nuestro país.
Una televisión de tal envergadura, que habiendo hoy en día reemplazado a la ventana que da a la calle, más parece una metáfora de sí misma que de la realidad que dice representar.
“Una televisión programada para distraer, más que para llamar la atención”.
Pero, desafortunadamente para ella, también obsoleta y provinciana, que no da cuenta de la modernidad, de la globalización, de la imaginación ni de la innovación.
Porque las nuevas formas de televisión pagada, la próxima digitalización de sus señales, la estabilización de la inversión publicitaria, la creciente alfabetización medial de los espectadores, así como los cambios mundiales en el sector de las comunicaciones, hacen urgente e inevitable, una reforma sustantiva en nuestra televisión, toda vez que hoy día, su implementación técnica, su calidad de imagen, su creciente capacidad de producción, y su exhibición mundial vía señales internacionales, no guarda la debida proporción con un lenguaje y un contenido audiovisual propio y original, que nos proporcione ventajas comparativas en el mercado internacional.
LA TELEVISIÓN QUE QUEREMOS
Queremos una televisión que contribuya al perfeccionamiento de la democracia, a la educación y formación, ética y estética de nuestros niños, hombres y mujeres, y en donde todo tenga un lugar, pero con un espectador activo, informado y con discernimiento. Objetivo que sólo se cumple con voluntad política y educación mediática, vale decir, con reiteración programada de la diversidad de temas, lenguajes y formatos, en la programación, y en donde las variedades no consigan reemplazar ala pluralidad.
Una televisión donde las líneas editoriales, que entendemos inherentes al medio, toda vez que cada imagen es un punto de vista, sean públicas, fiscalizables y con efecto contractual recíproco, que cuando éstas no se cumplan, exista una instancia legal donde las partes puedan acudir.
Una televisión con cuentas claras y transparentes, donde exista igualdad de oportunidades al momento de competir por el avisaje publicitario.
Una televisión abierta a la innovación programática, donde se incluya el concepto de lo “culturalmente rentable”, con una visión económica, social y cultural, en mediano y largo plazo.
Una televisión moderna, que no se parapete tras una política de conveniencia, miope y provinciana, abriéndose al mundo y ala sociedad civil.
Queremos que el Estado regule nuestra televisión sólo en sus aspectos técnicos y económicos, a efectos de evitar la concentración de la propiedad en los medios de comunicación, asegurando así el pluralismo informativo, peor que no censure su programación, dejando esta función fiscalizadora a la sociedad civil.
Queremos un Consejo Nacional de Televisión fuerte y plural, no consensual sino plural, cuya composición incluya profesionales y artistas de la comunicación, y por sobre todo, con carácter de organismo de fomento.
Con fondos concursables importantes para la producción independiente, que pueda nutrir a costos razonables, nuestra televisión, con la diversidad que ésta tanto necesita.
Queremos que la televisión comunitaria florezca a lo largo de nuestro país, dando cabida alas manifestaciones y alas culturas locales en el sistema de televisión, constituyendo una red alternativa de producción, que manifieste a la sociedad toda.
Una televisión que incluya en lugar de excluir, incorporando los deseos y la emociones profundas de nuestra gente.
Emociones, y no el simulacro publicitario de ellas mediante la manipulación de las sensaciones, que por sí solas son estériles, como un efecto sin causa. Pues por mucho que éstas estremezcan por un instante, no conducen a la reflexión, ni a la movilización del pensamiento, sino más bien a que éste último no fecunde y finalmente se detenga.
Una televisión que dé cuenta del mercado, interpretando la multiplicidad de intereses del público, como es el caso de la música popular, donde tanto se comercializa un Luis Miguel, como Los Tres, Sol y Lluvia o Illapu.
Queremos una televisión pública y privada, que reconozca a su público como mucho mas que simples consumidores, como personas con intereses, motivaciones, sueños y aspiraciones, En suma una televisión que nos reconozca como ciudadanos.
También queremos una televisión que siendo un bien de todos, ya que la concesión de las señales de televisión las otorga el estado de Chile, - dentro de sus particulares características – cumpla un rol nacional, como las playas o las 200 millas marítimas.
Pero por sobre todo, queremos un medio de comunicación sobre el cual se abra debate. Un de bate nacional acerca de nuestra televisión y acerca de las consecuencias políticas, sociales y culturales que con el tiempo puede detonar la industria cultural que estamos instalando.
NUESTRAS PROPUESTAS CONCRETAS
Proponemos cambiar los actuales enfoques de nuestra programación. Postulamos una programación concebida como un metadiscurso que otorga sentido a una multiplicidad de imágenes, formatos, géneros, soportes, discurso y lenguaje audiovisuales.
Proponemos reformar el Consejo Nacional de Televisión. Postulamos un Consejo Nacional de Televisión fuerte y pluralista, integrado por profesionales y artistas de la comunicación, que se oriente preferentemente a fomentar la televisión y la industria audiovisual chilena.
Proponemos aumentar en un 500% el actual Fondo de Programas Culturales. Como instrumento que permita la alianza estratégica entre las empresas de televisión y la producción audiovisual independiente. Con ello lograremos nutrir nuestra televisión con la diversidad creativa indispensable y a costos razonables.
Proponemos revisar el sistema de concesiones a los canales de televisión abierta. En el marco de la re asignación técnica del espacio radioeléctrico postulamos exigir a los concesionarios una programación pluralista, libre y abierta a la producción audiovisual local.
Proponemos eliminar todas las normas que censuran los programas en la Ley de Televisión y sus respectivos reglamentos. Postulamos deja en mano del criterio de los padres y de las familias, los programas a ser vistos por los niños, exigiendo el “CHIP V” n los aparatos de televisión, permitiendo así el “control parental” y evitando que sea el Estado el que defina el qué pueden o no ver los chilenos.
Proponemos abrir un debate público y ciudadano obre la televisión que Chile requiere y desea. Un debate acerca de nuestra televisión y sobre las consecuencias políticas, sociales y culturales que en el tiempo puede tener la más importante industria cultural contemporánea.
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